El sistema vascular es un extraordinario conjunto de arterias, venas y capilares entrelazados entre sí. Su función es, por un lado, garantizar el flujo de sangre, nutrientes y oxígeno a todo el cuerpo y, por otro, evacuar del organismo las sustancias nocivas y los desechos. Unos vasos sanguíneos limpios y permeables son la base de un buen sistema cardiovascular.
Pero, ¿cómo mantenerlos en perfecto estado? Nuestro sistema circulatorio, también llamado sistema cardiovascular o sistema vascular, desempeña en el cuerpo humano toda una serie de funciones. Además de transportar oxígeno a los tejidos, distribuye los nutrientes del sistema digestivo, a través del hígado, a todos los órganos del cuerpo, lleva las sustancias de desecho hacia los riñones y la piel, y regula la termorregulación. La salud de nuestro sistema cardiovascular depende en gran medida de la limpieza y la permeabilidad de los vasos sanguíneos. Los depósitos acumulados en las arterias aumentan el riesgo de ictus y de enfermedades cardíacas. Por suerte, existen formas de ayudar a limpiar unos vasos sanguíneos obstruidos. La aterosclerosis es un proceso en el que las arterias empiezan a estrecharse por la acumulación de sustancias de desecho. Esto puede reducir el flujo de sangre y, por tanto, de oxígeno, a órganos vitales. El proceso de endurecimiento de las arterias comienza de forma lenta y progresiva.
¿Cómo prevenirlo?
Lo más importante es una alimentación sana y equilibrada, suficiente actividad física, sobre todo al aire libre, y reducir el exceso de peso. La alimentación forma parte, por tanto, del terreno de la prevención. Un alimento muy interesante para los vasos sanguíneos es el trigo sarraceno. El trigo sarraceno destaca sobre todo por su contenido en rutina (vitamina P), que aumenta la elasticidad de los vasos sanguíneos y refuerza sus paredes. Así los protege frente a la fragilidad y ayuda con la tendencia al sangrado (nasal, de encías) y con una menstruación demasiado abundante. La rutina actúa en el cuerpo junto con la vitamina C. Si quieres aprovechar mejor uno de los dos, conviene vigilar también el consumo del otro. Somos nosotras mismas quienes decidimos lo limpios y elásticos que están nuestros vasos sanguíneos y lo sano que está nuestro corazón. No existe ningún remedio milagroso: con nuestros hábitos y nuestro estilo de vida en general podemos reducir los factores de riesgo. Aquí tienes algunas hierbas excelentes para los vasos sanguíneos, aunque, sin dejar de fumar y de comerte un plato de tocino en la cena, seguramente no harán milagros (aunque un poco de tocino casero de vez en cuando en la cena tampoco hace daño).
- El mejor limpiador de vasos sanguíneos es el ajo, sobre todo el silvestre – el ajo de oso, sobre todo en forma de tintura. El ajo de oso actúa muy bien frente a la calcificación de las arterias y ayuda a depurar estupendamente los vasos sanguíneos. También ayuda a eliminar la mucosidad de los pulmones.
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- El abrojo terrestre dilata los vasos sanguíneos de una forma que le es propia. Reduce el nivel de colesterol y ayuda a regular la tensión arterial, favoreciendo así la salud del corazón y de los vasos sanguíneos.
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- El ginkgo biloba, mejora estupendamente la circulación sanguínea y dilata los vasos sanguíneos (sobre todo en la cabeza). Antes de tomar ginkgo conviene saber qué tensión arterial tiene la persona en cuestión. El ginkgo dilata los vasos sanguíneos, lo cual resulta adecuado para personas con vasos obstruidos por depósitos ateroscleróticos, ya que así aumenta el flujo de sangre en el vaso. Por eso el ginkgo mejora la circulación. Sin embargo, hay que tener cuidado: si alguien tiene la tensión muy baja, esta puede bajar todavía más tras tomar ginkgo, y la circulación, en cambio, disminuirá.
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- La agripalma es una hierba que tradicionalmente se asocia con el apoyo a la salud del corazón. Como indica su propio nombre científico, Leonurus cardiaca, la agripalma es una planta con efectos beneficiosos sobre el corazón y el sistema cardiovascular.
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- El muérdago ayuda a reducir la tensión arterial y a calmar el corazón. Su principal beneficio es que favorece la regulación de la tensión arterial, lo que consigue ablandando y ayudando a eliminar los depósitos calcáreos del sistema vascular, favoreciendo así su elasticidad.
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- El espino albar tiene un efecto beneficioso sobre la actividad cardíaca, ayuda a reducir la tensión arterial y tiene un efecto calmante. El espino albar favorece la permeabilidad de los vasos sanguíneos que rodean el corazón y contribuye a una buena circulación en esta zona.
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- El trébol de los prados: una plantita aparentemente sin importancia. Sin embargo, no te dejes engañar: el trébol de los prados actúa de forma beneficiosa sobre la función del corazón y aumenta la elasticidad y la firmeza de los vasos sanguíneos y de las paredes capilares.
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- La cola de caballo también influye en la salud cardiovascular, especialmente en la elasticidad de los vasos sanguíneos.
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- El castaño de indias, en tintura elaborada a partir de las flores, no de los frutos. Dilata los vasos sanguíneos y reduce la coagulación de la sangre. Para mantener los vasos sanguíneos sanos, firmes y elásticos basta con aplicar unos cuantos principios básicos. No hace falta recurrir a caros suplementos que prometen milagros al instante. El verdadero milagro para unos vasos sanguíneos sanos es, en realidad, la naturaleza y todo lo que nos ofrece.
